Brown, las ideas claras

Brown, las ideas claras

“Lento, pero seguro”: esa es la máxima que mejor se ajusta a la carrera de Brown Ideye. El delantero nigeriano todavía no se ha precipitado al tomar una decisión. Tampoco ha buscado nunca forzar el destino. Y sin duda eso le ha permitido, a sus 21 años, formar parte de la preselección de Lars Lagerbäck para la Copa Mundial de la FIFA 2010.

“¡Llamen cuando quieran, no se preocupen!”. Un simple SMS bastó a FIFA.com para ponerse en contacto con el jugador del FC Sochaux-Montbéliard. Unas horas más tarde, la entrevista comenzaba con un amable “Hola, ¿qué tal?”.

Enseguida nos percatamos de que el muchacho no es de los que se consideran estrellas. Humilde, responde a todas nuestras preguntas sin pestañear. Y cuando mencionamos su convocatoria con la selección, el tono se vuelve incluso más jovial. “¡Es increíble! ¿Se dan cuenta? ¡Estoy entre los 30 mejores futbolistas de mi país! Para mí es un sueño. Sé que ahora tengo que esforzarme mucho para figurar entre los 23”.

Examinando su trayectoria, salta a la vista por qué su presencia en esta lista provisional parece algo lógico.

Canadá como trampolín
Formado en su país, en el modesto Bayelsa United, se fogueó en el Ocean Boys FC. Allí, a la sombra de las eternas promesas Stephen Worgu, Blessing Okardi e Ikechukwu Ezenwa, exhibió su potencia y su acierto realizador. En 2007 se proclamó campeón de Nigeria, y voló con las Flying Eagles rumbo a Canadá, para disputar la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. “Fue la primera vez que salí de mi país”, recuerda. “Además, las cosas me salieron bastante bien dentro de la cancha. Enfoqué el torneo con mucha seriedad. Era consciente de que no tendría un escaparate mejor para que se fijasen en mí”.

Jugó de inicio en los cinco partidos de su equipo, marcó contra Costa Rica y contribuyó de manera importante a un hermoso periplo colectivo, que terminó en cuartos de final. Tal balance no pasó inadvertido. El Neuchâtel Xamax suizo constató su calidad, y se propuso hacerse con sus servicios. En diciembre de ese mismo año llegaba al Viejo Continente. En pleno invierno…

“Las primeras semanas fueron muy duras, hacía un frío de perros (risas). Pero intenté abstraerme de la situación, olvidar que echaba de menos a mi familia y a mis amigos, para concentrarme únicamente en el fútbol”.

El chico tuvo la buena idea de aguardar y dejar su país con 20 años, no en plena adolescencia, como hacen muchos africanos. Por lo tanto, ya contaba con la fortaleza psicológica suficiente para afianzarse. En tres temporadas en la liga suiza, participó en 58 encuentros, y firmó 27 goles. Se convirtió en un auténtico depredador del área, y empezó a suscitar el interés de formaciones de mayor renombre.

Cuatro goles en nueve partidos
Y como la desdicha de unos suele ser la felicidad de otros, Brown se benefició de la prolongada ausencia del estadounidense Charlie Davies en el Sochaux francés, cuya directiva quiso contratarlo. Pero el equipo de Doubs quería asegurarse de su inversión, y esperó unos meses antes de realizar una oferta. Sería de 4,2 millones de euros, un récord para ambos clubes.

Sochaux, a poca distancia de la frontera con Suiza, constituye el lugar ideal para que el joven se sienta realizado y ascienda un nuevo peldaño. “Siempre que tengo algo de tiempo, subo al coche y voy a ver a mis amigos”, nos confiesa. Y si bien considera que, con cuatro dianas en nueve partidos, su adaptación todavía no es perfecta, es imposible imaginar dónde estará dentro de unos meses.

Con la satisfacción del deber cumplido tras lograr la permanencia en la Ligue 1, Brown se centra ahora plenamente en sus aspiraciones mundialistas. Ya imagina cuál puede ser su experiencia sudafricana. “Sueño con tener algunos minutos para demostrar de qué soy capaz. Pero no reclamo nada, aún soy joven. Estar entre los 23 representaría una oportunidad enorme de crecer”.

Las Súper Águilas nigerianas, englobadas en el Grupo B del certamen, junto a Argentina, la República de Corea y Grecia, deberán mejorar ciertamente su nivel de la competición preliminar para poder optar a algo. Pero los jugadores tienen fe, empezando por nuestro interlocutor. “Si conseguimos superar nuestro grupo, podemos llegar lejos. Nos veo perfectamente en semifinales”.

Brown Aide Ideye aún no domina el francés a la perfección, pero sí sabe lo bastante como para aprender el dicho en ese idioma hasta el final: “Lento, pero seguro… para llegar lejos”.

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